Una orquesta única en el mundo: los instrumentos son hechos con verduras y al final van a parar a la olla. Conozcan a la First Vienna Vegetable Orchestra (Primera orquesta de vegetales de Viena).

Verduras musicales
El universo culinario está en permanente expansión; no en balde comer satisface la necesidad más primaria, sin la cual no podemos seguir con vida. Por eso no es extraño que cada día surjan nuevas tendencias, que rompen la monotonía en nuestra relación con los alimentos.
Definitivamente, la imaginación creadora no tiene límites. Esta vez, se trata de contemplar a las verduras y legumbres desde una óptica que va más allá de la satisfacción del apetito. Un grupo de talentosos músicos austríacos, ansiosos de hacer algo original, fundó una orquesta distinta a cualquier otra, en febrero de 1998. Ya pasaron el décimo aniversario y su éxito ha ido en aumento.
Música vegetal
Aunque sus integrantes (ocho músicos y un técnico de sonido) no son vegetarianos, la First Vienna Vegetable Orchestra hace música exclusivamente con instrumentos vegetales. Para decirlo con todas las palabras, por si acaso comienzan ustedes a tener dudas: usan zanahorias y pepinos, chiles dulces y berenjenas, rábanos y papas, en lugar de guitarras y tambores, flautas y violines. Cuando es necesario, se adiciona el sonido de utensilios de cocina, tales como cuchillos, batidores manuales y cucharas.
La música que producen es absolutamente diferente a la que se consigue con los instrumentos musicales convencionales, como era de esperar.
Ellos están vinculados al Instituto de investigación transacústica de Viena, que explora los efectos periféricos y las áreas tangenciales de la acústica y los límites borrosos hacia otras áreas de investigación. Trabajan el arte y la ciencia.
Labor de equipo
El grupo no tiene jefe. Se trata de una unidad de hombres y mujeres trabajando armónicamente. Ninguno se atribuye la paternidad de la novedosa idea y manifiestan, categóricamente, que lo único que les interesa es su realización.
Asimismo, enfatizan en que no se trata de una ocurrencia que se hace por diversión, sino que todos ellos toman muy en serio su música y que más bien se han enfocado hacia esa línea, en una búsqueda de nuevos sonidos e instrumentos.
El primer instrumento que inventaron, en diciembre de 1997, fue con un tomate, pero han seguido creando otros durante estos años. Ellos definen el proceso como una constante evolución; uno de los más exitosos es una especie de marimba realizada con rábanos.
El resultado es de una calidad única. A veces suenan como animales, otras son solamente sonidos abstractos. Piezas recientes se inspiran en los sonidos electrónicos de la música moderna.
Algunos instrumentos permiten sacar música de ellos casi de inmediato. Otros llevan más tiempo, pero no demasiado: uno de los más elaborados, que es la flauta de zanahoria, consume solo media hora para dejarla lista. El 70% del éxito del sonido radica en la calidad del producto, que debe ser fresco –justo como en la cocina- y del tamaño adecuado.
El primer CD, llamado “Gemise”, lo grabaron en 1999; más tarde produjeron “Automate”. Su espectro musical va desde piezas africanas tradicionales, pasando por música clásica, hasta la electrónica experimental. Además de múltiples apariciones en su nativa Viena, se han presentado en varios escenarios de calidad, en Holanda, Suecia, Inglaterra, Italia, Alemania y Bélgica.
El próximo primero de julio del 2009 participarán en el renombrado Festival Kulturzeit, en Kassel, Alemania. También dan talleres musicales para todas las edades.
Del escenario a la olla
Otra cosa muy especial, es que además de los músicos, el grupo incluye a un chef experimentado, que tiene su momento de gloria al final de la representación. Cuando se acalla la última nota, la audiencia pasa a disfrutar los originales instrumentos de acuerdo a su verdadera naturaleza: el chef los convierte en una sopa, que se ofrece a los presentes. Es el momento para compartir el alimento con los músicos, en un ritual de camaradería y amistad.
Ah, y como por ahora esa es la única orquesta de vegetales que existe, si no está programada una presentación cerca de su casa, sigan el consejo que nos dan los músicos vieneses: vayan al mercado de legumbres más cercano, acerquen su oído a las bandejas y escucharán música maravillosa.
Aunque el platillo está sujeto a constante improvisación, los instrumentos condicionan algunos elementos de permanencia, por lo que nos atrevemos a incluir una receta para ustedes, con la advertencia de que en las presentaciones nunca es igual.
Gazpacho musical
(4 porciones)
1 cebolla grande, en rebanadas
1 pepino pelado, en trozos
1 chile dulce verde, sin semillas, en trozos
1 diente de ajo, picadito
1/2 kilo de tomates (jitomates), pelados y sin semillas, en trozos
2 cucharadas de aceite de oliva
1 cucharadade vinagre balsámico
sal al gusto
1 litro de agua fría
Para adornar:
1 cebolla, en cuadritos
1/2 pepino, pelado y en cuadritos
1 chile dulce rojo, sin semillas,en cuadritos
1 tomate (jitomate), pelado,sin semillas, y en cuadritos
Disfrútenlo viendo este video:












fabulosa creatividad e interpretación. Todo se puede cuando se quiere y se piensa bien.
Gracias por tan interesante artículo, sobre todo para nosotros los agrónomos.
Veo que no han utilizado las vainas de algunos de nuestros frutos: guapinol, coco, ayote maduro, jícaro (Güiro), con los que se podría lograr tambien un “ensamble” harmonioso de ritmos. Está además el “Cohombro”, las “orejas” del Guanacaste y el sandal o carao, cuya semillas hacen unos chasquidos interesantes dentro de las vainas secas. Hay que pregunta a Luis Poveda (botánico insigne) para buscar otras posibilidades. También Habría que hacer un grupito de loquillos acá (yo me apuntaría) para experimentar.
Magnífico video Marjorie. Es increible y con estas cosas uno se da cuenta de que definitivamente tan solo es cuestión de ejercer con la imaginación creadora.
Despues de esto, nunca volvere a mirar un pepino como lo hacía antes.
Liz, esto me gustó. Miralo y oílo.