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¡Pasó por inocente, comiendo pan caliente!

 

Guido Reni (1575-1642). "Masacre de los Inocentes" (1611-1612). Pinacoteca Nazionale, Boloña.

Guido Reni (1575-1642). “Masacre de los Inocentes” (1611-1612). Pinacoteca Nazionale, Boloña.

El 28 de diciembre algunos tardan horas planeando cómo tomarle el pelo a amigos y parientes, en la única ocasión del año en que existe una excusa socialmente aceptada para hacerlo. En otros países, como México y España, incluso algunos medios de comunicación de alcance masivo echan a la calle ediciones falaces, en las que predomina el mundo del revés, aunque con la moderna tecnología en las comunicaciones, ya es difícil que los lectores sean suficientemente ingenuos o desinformados como para creerles. Todos hemos caído, en alguna ocasión, en las redes de una de estas agarradas de tonto o “inocentadas”, pero generalmente desconocemos el origen de la tradición.

Qué se celebra

El 28 de diciembre, Día de los Inocentes, se conmemora la matanza de bebés que habría ordenado Herodes I el Grande cuando le anunciaron el nacimiento de Jesús, “el rey de los judíos”, y temió que fuera a arrebatarle su trono. Es una de las celebraciones más antiguas del calendario cristiano.

La versión del Evangelio de San Mateo describe cómo unos magos se presentaron ante Herodes “diciendo: ¿Dónde está el rey de los judíos, que ha nacido? Porque su estrella hemos visto en el Oriente y venimos a adorarle”. La noticia del nacimiento intranquilizó a Herodes, quien consultó con sacerdotes y escribas acerca de dónde nacería Cristo. “Ellos le dijeron: En Belén de Judea; porque así está escrito por el profeta”. Insatisfecho y temeroso, el rey envió a llamar a los magos de Oriente para conocer detalles acerca de la estrella que había guiado sus pasos, y los envió a Belén a recabar más información. Mateo dice que, avisados en sueños por una revelación de que no volviesen adonde Herodes, los magos regresaron a su tierra por otro camino. El rey, burlado por ellos, entró en cólera y mandó matar a todos los niños menores de dos años que había en Belén y alrededores. Pero un ángel le reveló a José, también mientras dormía, que Herodes buscaría al niño para matarlo y le indicó llevarlo a Egipto y salvarlo así de la muerte segura.

a masacre de los inocentes (ca. 1310), por Giotto. Basílica inferior de san Francisco de Asís.

La masacre de los inocentes (ca. 1310), por Giotto. Basílica inferior de san Francisco de Asís.

¿Sublimación de lo inaceptable?

¿Cómo es que esa conmemoración se convirtió en una fecha jocosa? Se afirma que la costumbre de embullar a los otros, haciéndoles creer alguna cosa falsa, nació para simbolizar en los embromados, que inocentemente aceptan la mentira, a los infantes víctima del asesinato.

Para algunos, esto se da porque en las fiestas de Pascua no queremos recordar algo tan terrible como es una matanza de niños, y entonces transformamos el horror que el hecho nos produce, en algo de qué reír. Suena freudiano, pero haría falta más investigación en los orígenes medievales de la fecha, para saber a cabalidad el por qué del cambio de carácter.

La frase con la que se evidencia la broma a la sorprendida víctima, tiene variaciones. Mientras que en Costa Rica decimos: “pasó por inocente, comiendo pan caliente”, más al norte exclaman: “inocente palomita que te dejaste engañar”. En algunos lugares dicen: “Que la inocencia te valga” o “Herodes mandó a Pilatos, Pilatos mandó a su gente; el que presta en este día, pasará por inocente”.

Devoción y baile

En El Salvador se ha conmemorado la fecha con una celebración religiosa, una procesión masiva en el Antiguo Cuscatlán, suburbio de San Salvador, que se remonta a 1713. La gente lleva muñecos (o sus propios niños) en brazos o carrozas y algunos usan máscaras y disfraces.

Históricamente, los humanos hemos usado la danza para conjurar la tristeza o provocar un estado de comunión intergrupal ante acontecimientos felices o desgraciados. En Málaga, la celebración de los Inocentes culmina con un baile en la Venta del Túnel, en donde se danza flamenco toda la noche, hasta quedar totalmente extenuados. En otros pueblos españoles se hacen grandes fogatas, y un alcalde bufo, nombrado para esa noche, ordena a los pobladores hacer tareas tales como limpiar las calles. Quienes se rehúsan a ejecutar esa especie de penitencia, deben pagar multas, y con ellas se financia la festividad.

En localidades de España y Latinoamérica se festeja también este día con las llamadas “Fiestas de los locos”, de origen medieval y de tipo carnavalesco, que tenía lugar en el medioevo después de Navidad y antes del Año Nuevo.

Aunque no hay fecha exacta para saber desde cuándo estamos los ticos pasando por inocentes a nuestros vecinos, parece evidente que la costumbre nos llegó de España, como tantas otras y que llegó para quedarse. No obstante, algunas maneras de hacerlo, como las ediciones bufas de los periódicos, han ido desapareciendo; lastimosamente, porque eran oportunidades para ejercer una crítica política de gran agudeza.

 

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