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Rituales de año nuevo

Santa Lucía. Foto de Msc. Lilly Edgerton en el jardín de la Dra. Ana C. Rojas, en Acosta.

Santa Lucía. Foto de Msc. Lilly Edgerton en el jardín de la Dra. Ana C. Rojas, en Acosta.

Si hay fechas que están llenas de tradición y supersticiones, las que cierran el ciclo del año y abren el que recién se inicia ocupan los primeros lugares. La mayoría de las acciones que se supone nos traerán felicidad, amor, suerte y hasta dinero, deben realizarse a partir de las cero horas del día 1º de enero, para que se conjuren todas las vibraciones negativas. Pero el tiempo se alarga y para implementar la mayor parte de ellas la costumbre ha habilitado el mes completo, así que si no lo han hecho aún, no se preocupen, que todavía hay chance.

Para el efecto, existen todo tipo de prácticas, algunas más sencillas, otras más complejas, pero en su mayoría llenas de una visión asombrosamente mágica del futuro, como veremos de seguido.

La esquiva suerte

Muchos están convencidos de que pueden acercar la suerte, para que los favorezca el resto del año, si la conjuran con ritos y amuletos. Hasta las personas que menos pensaríamos que son creyenceras, tienen algún secreto conjuro para el inicio de año.

Algunos preparan el pan del buen augurio, un bollo que se parte por la mitad y al que se le echa una pizca de arroz, otra de café y otra de azúcar, más una moneda nueva. Se amarra bien con cinta roja y se deja en un lugar fijo de la cocina durante todo el año. Hay quienes lo barnizan, para evitar que sea presa de los insectos, o lo envuelven en papel dorado. El último día de este año que recién comienza deberán tirarlo bien lejos y colocar uno nuevo en su lugar. En un principio, la idea era que asegurara alimento y prosperidad, pero ahora el asunto se ha vuelto más pragmático y se cree que es un instrumento idóneo para ganar la lotería.

Armando Ahuatzi Valentino. Ajo, 2009.

Armando Ahuatzi Valentino. Ajo, 2009

Otros colocan detrás de la puerta siete cabezas grandes de ajo, amarradas con una cinta roja. El uso del ajo como amuleto contra la mala suerte es una tradición muy antigua y se aplica en diversas culturas. Por eso los vemos en los filmes para ahuyentar a los vampiros y todo lo que supone una energía negativa. Después de las seis de la tarde del próximo 31 habrá que tirarlas al menos a una cuadra de distancia de la casa. Quien se deshaga de ellos debe regresar por un camino diferente, para que no traiga de vuelta las malas vibraciones que recogerán los ajos durante los próximos doce meses, aseguran quienes en eso creen.

Asimismo, en este principio de año es grande la venta de las rosas de la variedad llamada Príncipe Negro. Hay quienes compran siete de esas bellas flores, pero no para adornar la mesa en las ocasiones festivas, sino para deshojarlas sobre una palangana con agua, que deberán dejar afuera durante la noche, para “que les de el sereno”. En la mañana habrán colado los pétalos y se habrán dado un baño con esa agua, mirando hacia el Poniente; quienes así lo hacen están convencidos de que la suerte no les faltará.

 Las santa-lucías
Santalucías con lazo rojo listas para repartirse la noche de Año Nuevo (Foto gentil cortesía de Luko Hilje como comentario a esta nota).

Santalucías con lazo rojo listas para repartirse la noche de Año Nuevo (Foto gentil cortesía de Luko Hilje como comentario a esta nota).

Una de las costumbres más arraigadas es la de recoger ramitos de santa-lucías, esas florcitas silvestres de color morado, que se supone que le darán buenos augurios al año que se inicia. La leyenda nace de la historia de la santa a quien le están dedicadas esas flores y que es la patrona de los ciegos,. No es cierta la leyenda que dice que le sacaron los ojos, aunque sí sufrió martirio hasta la muerte. Su nombre significa “luz” y es de allí de donde proviene el hecho de que sea la madrina de los no videntes. Los jugadores le piden que cause la ceguera de sus contrincantes, para que la suerte les favorezca solo a ellos [han de presumir que eso de amar al prójimo como a ti mismo no figura en el decálogo de la santa…].

La tradición señala que si recogemos y guardamos nuestras santa-lucías, la buena fortuna nos sonreirá por los doce próximos meses. Alguna gente las coloca en una bolsita dentro de la billetera, para que le ayuden a acercar el dinero.

En todo caso, esta es una costumbre que usualmente une a toda la familia en un agradable paseo al campo, en busca de los lugares en donde la flor ha brotado, a la orilla de las calles, en los paredones, o en medio de potreros y lomas.

Amarillo, el color de la fortuna
François Barraud (1899–1934). "Joven dama en amarillo" ("Retrato de la señora S."), 1933.

François Barraud (1899–1934). “Joven dama en amarillo” (“Retrato de la señora S.”), 1933.

Aunque se dice que quien lleve ropa interior roja el primero de enero encontrará al amor de su vida, es el uso de prendas de color amarillo el que está más arraigado en la costumbre popular. En nuestra cultura, este es el color de la fortuna, la amistad y la prosperidad. Remite al oro, al sol y a los sentimientos positivos; por eso es que se prefiere para comenzar el año.

Si se trata de la ropa interior, se supone que llevarla en ese tono atraerá mucha felicidad y alegría. Pero también el uso de otras prendas en amarillo, supuestamente será un gancho para la buena fortuna y que todo lo mejor se hará realidad en el año que se inicia.

Hay varios dichos que utiliza nuestro pueblo y que se relacionan con este hábito de preferir el amarillo en esa ocasión. Es común que cuando alguien sale de amarillo el primero de enero, se le diga: “Quien de amarillo se viste, a su hermosura se atiene“. O bien, de manera menos generosa, “quien de amarillo se viste, en la calle lo desvisten“.

Otras variadas costumbres de la época se me quedan en el tintero, pero con conjuros o sin ellos, ¡feliz Año Nuevo y mucha felicidad para todos ustedes!

 

 

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