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“YSL”: Fusión de arte y moda

Yves Saint Laurent en fotografía de Andy Warhol.

De la pasarela a los museos

El pintor y escultor francés Georges Braque pintó múltiples variaciones cubistas de aves en vuelo, e Yves Saint Laurent las convirtió en una colección de obras de arte para mostrar en la pasarela. A su vez, transformados por el genio del diseñador, los modelos de alta costura dejaron de ser simples prendas de vestir y fueron, asimismo, piezas de museo.
Saint Laurent declaraba que se nutría de la pintura porque el arte ocupaba un lugar importante en su vida y en su obra. “Me he inspirado en un gran número de pintores y siempre he creído que el arte no solo forma parte de la cultura, sino también de la vida y hay que mostrárselo a todo el mundo”, afirmó.

Figura de museo. Obras de Pablo Picasso, Henri Matisse, Piet Mondrian, Serge Poliakoff y otros sirvieron al diseñador para entablar su creativo diálogo con la pintura del siglo XX. Esta sinergia dio como resultado algunas de sus más exquisitas creaciones. Tanto su línea como su paleta de colores –de una manera vibrante– muestran esas influencias.

Su propia entrada en el mundo del arte, por la puerta grande del Metropolitan Museum of Art (Nueva York), tuvo lugar en 1983, cuando Diana Vreeland (Francia, 1903-1989), la célebre experta en moda, presentó allí una exposición retrospectiva de los trajes del diseñador francés.

Esa muestra convirtió a Saint Laurent en el primer modisto en exponer en un museo de prestigio. En 2002, poco después de anunciar su retiro, otra retrospectiva de su obra se presentó en el Centro Pompidou, el museo de arte contemporáneo de París. Famosas modelos que habían trabajado para él mostraron cerca de trescientas de sus creaciones, iconos ya de la moda.

Talento precoz. Tenía apenas veintiún años cuando, a la muerte de Christian Dior, Saint Laurent fue designado su sucesor. Su estrella comenzó a brillar desde la primera colección, en la que presentó el vestido “trapecio”. Durante las siguientes cinco décadas, sus iniciales “YSL” pasaron a simbolizar internacionalmente la elegancia francesa, como ha subrayado François de Ricqlès, vicepresidente de la empresa Christie’s, en el catálogo de la subasta de la mítica colección de arte de Saint Laurent y su compañero Pierre Bergé. La venta se realizó en febrero del 2009 en el museo del Grand Palais de París.

“Yves Saint Laurent por Andy Warhol” (1972), de Andy Warhol (EE. UU., 1928 -1987).

Arte, diseño y vida. Quienes admiraron los trajes que Saint Laurent creó durante su espectacular carrera, como homenaje a sus artistas preferidos, no podían imaginar hasta qué punto él y Berger vivían cotidianamente inmersos en ese arte. Ninguna de las setecientas piezas que se subastaron fue heredada; ellos las compraron a lo largo de cincuenta años.

Ricqlès ha dicho que un tesoro de tal calidad solo ha sido posible por tres elementos: búsqueda de la perfección, curiosidad insaciable y un gusto libre.

La experta Anika Guntrum ha señalado que los hilos conductores entre las pinturas subastadas son la importancia de la línea y del color; la pasión por el arte, y el respeto por sus creadores. Estas características convirtieron los desfiles anuales de la Casa Saint Laurent en éxitos indiscutibles.

La diseñadora británica Vivienne Westwood describió a YSL como “uno de los grandes modistos, uno de los pocos que logró la perfección en todo lo que tocó”. Por su parte, Berger resumió así el legado de su amigo y socio: “Channel les dio libertad a las mujeres, pero Saint Laurent les dio poder”.

Piet Mondrian, “Composición con azul, rojo, amarillo y negro” (1922).

Subasta en tiempos de crisis

La subasta de la fabulosa colección Saint Laurent-Bergé, resultó un éxito inimaginable.

“Mondrian”. Traje de día. Otoño de 1965. En jersey de lana con bloques de color blanco, rojo, azul y amarillo.

El cuadro de Mondrian de 1922, Composición en azul, rojo, amarillo y negro, que en 1965 inspiró el traje de YSL en jersey de lana, alcanzó los $ 24,6 millones, más del doble de lo que se tenía proyectado. A pesar de la crisis económica, la venta total superó las expectativas y arrojó un total de $ 484,5 millones (373,5 millones de euros). La subasta tuvo como conclusión inesperada que se cumpliese el sueño del modisto: “todo el mundo” (literalmente, millones de personas) vio su colección gracias a los medios electrónicos.

Precursor  visionario

En el siglo antepasado, alguien preparó el camino a YSL. Las obras de arte se firman y que, al inscribir en ellas su rúbrica, el artista se las apropia y da fe de su originalidad. Hasta el siglo XIX, ese era un privilegio de escritores, artistas plásticos y músicos, pero el primer fabricante de ropa que tuvo la idea de coser una etiqueta con su nombre a las prendas que había diseñado fue Charles Frederick Worth (Gran Bretaña, 1825 – 1895), radicado en París. Considerado el primer couturier , inició la práctica de presentar anualmente colecciones con nuevos diseños. Lejos de aceptar simplemente encargos de sus clientes, comenzó a dictaminar qué debían usar estos. Esas tres decisiones lo convirtieron en el padre de la alta costura.

Una versión de este artículo se publicó en el suplemento Áncora de La Nación de Costa Rica el 1 de marzo del 2009, y puede verse en el siguiente enlace:

http://wvw.nacion.com/ancora/2009/marzo/01/ancora1887218.html

“httpv://www.youtube.com/watch?v=GXs6wmplS2Y”

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