Follow me on Twitter

Sobre pretzels

San Bartolomé. "Libro de las horas de Catherine de Cleves", 1440.

Debo confesar mi sorpresa cuando hace unos años descubrí a un vendedor de pretzels en unos grabados alemanes de 1483. Hasta entonces, no conocía el largo pasado de lo que veía como un especial tipo de bocadillo salado, de color café-dorado, hecho en forma como de nudo torcido, a veces con contorno casi de corazón, que a veces obsequiaban en los aviones.

Intuía que había nacido en Europa, pero suponía que en fecha muy reciente. Verlos en arte tan antiguo fue revelador. Luego los encontraría en un cuadro de Pieter Bruegel, de 1559, llamado “El combate entre el Carnaval y la Cuaresma”.

Decidida a averiguar su origen, llegué primero a la leyenda que señala que datan del año 610, cuando unos monjes en el norte de Italia, con exceso de pasta para pan de Cuaresma, decidieron divertirse con  las sobras diseñando una especie de nudo, que parece ser los brazos de unos niños listos para rezar.

Pieter Bruegel el Viejo, “El combate entre el Carnaval y la Cuaresma” (1559). Óleo sobre madera. Fragmento.

Desde Roma a través de la Edad Media

Venta callejera de pretzels. Fragmento de grabado del siglo XV.

Se dice que los religiosos le llamaron “pretiola”, proveniente de una palabra latina que significa premio, y que se los daban como tal a los pequeños que memorizaran pasajes de la Biblia. Luego se habría transformado en el vocablo italiano “brachiola”, que quiere decir “bracitos”. De Italia y España, los “bracitos” viajaron a Austria y Alemania, en donde se les llamó “bretzel” o “pretzel”.

En vista de que entre sus ingredientes no figuraban los huevos, leche, mantequilla ni manteca, que en algunas épocas estaban prohibidos durante la Cuaresma, se convirtieron en un alimento ideal para ese período, sobre todo por su larga duración. De allí que fueran tan populares durante toda la Edad Media, Sin embargo, su historia se remonta a la antigüedad romana, cuando se les llamaba “panis tordus”.

En algunos lugares se les escondía durante la pascua, junto con dos huevos duros, y los niños debían buscarlos, como hacen hoy en día con los huevos de chocolate.

Buenos para la prosperidad

''Hortus Deliciarum'', Siglo XII, circa 1190.

En ”Hortus Deliciarum”, del Siglo XII, circa 1190, hay una escena de Esther y su esposo el rey persa Asuerus, en un banquete. Esa podría ser la primera vez que aparece un pretzel en una obra de arte.

Otra antigua imagen de ellos está en una página de un libro de oraciones de 1440, “El Libro de Horas de Catherine de Cleves”, en el que aparece San Bartolomé rodeado de una guirnalda hecha con pretzels de cuaresma.

En la Edad Media, los comerciantes que viajaban a la feria de Francfort corrían siempre el peligro de ser atacados por los bandidos. Para protegerlos, los vecinos de la ciudad los esperaban en las afueras, y los recibían con garrafas de buen vino y cantidad de bocadillos hechos de harina, que llamaban “Geleit-pretzels”. Ya para entonces aparecían en todos los encuentros sociales y festivales.

Vista amplia del grabado medieval de arriba.

Quizás fuera por haber así servido de escudo protector, pero su rápida popularidad pronto los convirtió en símbolo de prosperidad y buena suerte. Al menos para el bolsillo de los vendedores callejeros, que siempre tenían demanda para su producto, a veces de textura suave y otras más bien sólida y crujiente.

En los Estados Unidos, los primeros pretzels fabricados comercialmente surgieron en 1861, en Pensilvania, en la panadería de Julius Sturgis. La era de producción en gran escala se inició en 1935, cuando la compañía Reading Pretzel Machinery comenzó a fabricar máquinas automáticas para hacer los bocadillos.

No siempre han sido salados, sino que se les preparaba también en versión dulce, cubiertos de azúcar o chocolate, como aún hoy se consiguen en Viena.

La globalización del comercio ha hecho posible que grandes bolsas o frascos de pretzels circulen por el mundo, y así se han convertido en un fácil alimento de fiestas y reuniones. Se considera que son el segundo bocadillo más popular del mundo, después de las papas tostadas y antes de las palomitas de maíz. En una sola fábrica, en Pensilvania se producen diariamente más de diez millones de pretzels. Recuerden algo de esto cuando se coman alguno. Es posible que les guste más.

Jacob Fobsen Van Es (1596-1666). "Déjeuner de poissons". Musée des Beaux-Arts de Nancy.

©Marjorie Ross. (Del libro “Más allá del plato”). Prohibida la reproducción total o parcial.

7 comments to Sobre pretzels

  • Totalmente de acuerdo con don Gilberto! Es un gusto leer sus aportes, sobre algo tan vital y cotidiano como los alimentos. Personalmente, olvido que tienen su historia, por lo tanto, conocerla un poco más, multiplica mi mundo, enriquecièndolo. Muchas gracias!!

  • Natalia, desde luego que la tendré al tanto apenas el libro salga a la luz!
    Saludos!

  • Mil gracias, Gilberto, por su generoso comentario.

  • Gilberto Méndez Rodríguez

    Excelente trabajo, siempre asombrándonos con sus temas de investigación.

    Que maravilloso que esa curiosidad por descubrir las raíces de las cosas, que la caracteriza, nos haga disfrutar tanto con la lectura de temas tan apasionantes como lo son la comida, la poesía y la historia.

    Gracias, y “Feliz Día de la Amistad”

  • Q interesante doña Marjorie, para cuándo publicará este libro? Me gustaría regalárselo a mi hermana.

  • Gracias, Guadalupe, por tu comentario! Qué bueno que la nota te provocó.

  • ¡Qué gusto leer sobre los pretzels! Siempre los he comido sin saber nada sobre este, es mas, pensaba que eran judíos. Me gusta tanto la historia de la cocina que al fin y al cabo es la base vital de las culturas y gira tanto a su alrededor. Gracias Marjorie, me tienta ahora comprar algunos.

Leave a Reply