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Periodismo y literatura

La pasión de escribir

El siguiente es un fragmento de una entrevista que me hizo la estudiante de periodismo de la Universidad Internacional de las Américas, Suly Nancy Sánchez.

SNS- ¿Cómo es que un periodista, que retrata la realidad, llega a escribir literatura, cuentos, novelas o poesía, en algunos casos ficticia?

MR- Primero, habría que matizar y relativizar eso de “retratar la realidad”. El traspaso fiel de la imagen que ve el ojo que mira, a la mano que escribe (ahora, que digita) es tan fiel como el color del cristal con que se ve. No existe la objetividad absoluta, porque no se puede divorciar al observador de lo observado. De manera que únicamente se trata de darse la licencia de ir más allá, en unos casos, solo mediante el uso de la forma literaria; en otros, transformando los hechos a voluntad hasta convertirlos en literatura.

En cuanto a mí, con “El secreto encanto de la KGB. Las cinco vidas de Iósif Griguliévich”, no fue que me propuse escribir literatura sin ficción, sino que el producto terminó acercándose a ese género por sí mismo. Claro que no es casualidad. Tengo cuarenta y cinco años de ejercer el periodismo, y la literatura sin ficción nace emparentada con el periodismo investigativo. De historias de vida que el escritor cree que  merecen ser contadas, se hace una reconstrucción literaria, se reproducen diálogos, se interpretan emociones.

SNS- ¿Cuáles son las mayores dificultades de un periodista y cuáles las mayores dificultades de un escritor?

MR- Las de un periodista, ser fiel a los hechos y a las fuentes. Las de un escritor, saber cautivar al lector, siéndole fiel a la palabra.

SNS- ¿Como periodista, hubo motivaciones que le hicieran dar el paso para convertirse en escritora?

MR- Desde niña supe que sería escritora. Hago poesía desde que aprendí a escribir, antes de los seis años. A los catorce ya había publicado un corto ensayo en una revista de un banco. Pero desde los 17 he estado ininterrumpidamente en algún medio, escrito, radial o televisivo. Siempre ambas cosas fueron paralelas. Mi primer poemario se publicó poco después de que comencé mi primera columna periodística. Quizás se lo puedo formular así: no es que me hice escritora porque el periodismo me motivara a hacerlo; me hice periodista, porque me sabía escritora; para poder escribir diariamente y poder publicar. Es la búsqueda de esa gratificación inmediata que solo la da el periodismo, porque publicar libros es mucho más lento y complejo.

SNS- ¿Cuál es su posición ante la tendencia del “Nuevo Periodismo”, periodismo literario o narrativo?

MR- Creo que tiene ventajas diversas. En cuanto al periodista que incursiona en la literatura sin ficción, le permite una profundización y detalle que no tiene oportunidad de lograr en la práctica diaria; y le da una mayor permanencia a sus escritos, ya que una de las angustias del periodista que ama lo que escribe es el hecho de que mañana ya su nota de hoy  será material viejo, apto para envolver verduras. Por otra parte, su impacto en las redacciones de los diarios, impulsando la vuelta a un periodismo más literario, con un lenguaje más cuidado y recursos propios de la literatura, lo veo como una de las herramientas más útiles de supervivencia del periodismo impreso en tiempos de Internet y del periodismo 2.0, que obliga a mostrar mejor calidad y valor agregado, para poder mantener un nicho en el mercado de la noticia.

SNS- ¿Cuáles considera son las principales causas de que la noticia sea tomada como elemento para hacer literatura?

MR- Las noticias no son otra cosa que la vida, y la mejor literatura está, de una forma o de otra, enraizada en la vida. Por decirlo así, las noticias son las escenas más iluminadas de la vida cotidiana; ¿cómo no le van a interesar a los escritores?

SNS- Gabriel García Márquez ha dicho que para él, el periodismo es el servicio militar de la literatura ¿qué opina al respecto?

MR- Creo que eso es un tanto exagerado, prosopopéyico. En el pasado y en la época contemporánea han existido infinidad de magníficos escritores que no han sido periodistas. Pero a mí, personalmente, la práctica del periodismo me ha sido muy útil para escribir literatura. Le pongo un ejemplo con caracter ilustrativo. Cuando comencé a laborar en la redacción del desaparecido Diario de Costa Rica, uno de los primeros trabajos que me pusieron fue titular las noticias internacionales. En tiempos de linotipo, según fueran las columnas que ocupaba una noticia, así era el número de letras que podía tener un título y no debía haber espacios en blanco. Eso obligaba a sintetizar al máximo y con absoluta precisión. Estoy convencida de que ese ejercicio periodístico me ha ayudado en mi creación poética.

Pero, además, el escribir diariamente, con una estructura clara, y buscando las cualidades que debe tener una nota para enganchar al lector, es, sin lugar a dudas, un entrenamiento excelente para la literatura en general, sea cual sea el género.

San José, Costa Rica, 2010.

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