A propósito del “Día de la Madre”

En Costa Rica se celebra el Día de la Madre el 15 de agosto. El mes entero se colorea de consumismo y la publicidad nos corteja con todos los estereotipos de la feminidad tradicional, que se viene repitiendo por décadas, aunque cambien los peinados, los trajes y se modernice la tecnología.
En variados formatos, vemos a mujeres de todas las edades que, con caras de bobalicona beatitud, abren las puertas de refrigeradoras, cocinas, microondas y lavadoras; se miran al espejo en las últimas licuadoras y nos hacen saber que su felicidad reside en que les regalen el electrodoméstico más “cool”, con el que quizás puedan rendir mejor en la doble y triple jornada laboral que se ha hecho tan común.
Hay que enfocar cuidadosamente la mirada, para evitar la distorsión comercial, y en medio de este océano consumista, bucear para rescatar lo salvable de la fecha: una oportunidad para visibilizar la extraordinaria labor que desempeñan las mujeres como constructoras del tejido social, auténticas hacedoras de milagros cotidianos, poseedoras y transmisoras de variados saberes.
En esa dirección, tengo el gusto de compartir con ustedes dos de mis poemas:
Mujeres
Mujeres del caldero
de veneno y antídoto
de rayos
de truenos
de silencios
salamandras
que caminan
sobre el agua
creadoras de portentos
milagreras
tejedoras de nubes
bordadas
en pañuelos
dispuestos al adiós
salamandras doradas
dueñas de la palabra
poetas
(De Duelo por la Rosa y otros poemas, incluido en el CD Poética costarricense, de Haydée de Lev y el Grupo Editus).
No escondas tu voz
No escondas tu voz
entre los pliegues de la memoria
ni encierres tu silencio
entre pilas de sábanas
y amores fallecidos
un paso al frente
con la mirada llena de avecillas
y el corazón
ardiendo
en nubes mañaneras
no dejes que te arranquen
el derecho a pensar
a presentirlo todo
con lúcida locura
de profeta
profeta de la vida
no des campo
a la muerte
entre tus párpados
(De Jaguar Alado).
Madre de la Mar
Y para cerrar, una visión sincrética de la madre, original de la querida cantautora guanacasteca Guadalupe Urbina, en un video en el que interpreta su Madre de la Mar.



Verdaderamente, Marjorie, ¡qué bien escrita está la hermosa nota de la cocina milagrera! Una escritura lunar, que proviene de lo firme y sólido pero sube al pleamar de la inteligencia.
Marjorie… ¡Qué hermoso! Tus poemas y la canción de Guadalupe. Fue lo primero que mi papá celestial me regaló en este día, tempranito, por medio tuyo. Gracias, hermana, hermana en la poesía, en el amor, y en muchos frutos de las huertas del corazón…